martes, 8 de enero de 2008

ALGO DE HISTORIA


El molino de Santa Clara se ubica en Barrios Altos en Lima en el antiguo barrio tradicional del mismo nombre: Santa Clara. Esta zona forma parte del Centro Histórico de Lima y del área proclamada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Su historia se remonta a mediados del siglo XVI. El paso del río Huatica -en ese entonces un brazo importante del río Rímac- originó la construcción de una serie de molinos y se conviertió en un barrio de fábricas de harina y venta de pan.

El hospital de Santa Ana, propietario en ese entonces lo utilizaba para la fabricación del pan para sus enfermos. Luego del paso por varios propietarios a mediados del siglo XIX fue comprado por los hermanos José y Manuel Rainusso, quedando posteriormente como único propietario José Rainusso.
Este pesonaje de origen italiano construyó en el lugar del antiguo y deteriorado molino encontrado, un edificio ejemplo de arquitectura neoclásica y le dió toda la riqueza artística que ostentó hasta principios del siglo XX, a pesar del uso comercial e industrial de la edificación.
Durate la guerra con Chile sirvió de refugio a muchas familias durante la invasión de la capital ya que enarboló la bandera italiana, constituyéndose así en un monumento emblemático de la presencia italiana en la zona además de la riqueza artística traida de Italia que guardaba sus inatalaciones
Este edificio se caracterizó por las importantes esculturas que mostraba en su fachada. Fueron 18 esculturas de mármol traídas desde Italia que representaban a ilustres intelectuales y artistas italianos. Además el material que primó en toda la construcción fue el mármol de Carrara, lo que le dio una riqueza y presencia sin igual.


Con el paso del tiempo y cambio de propietarios, este edificio declarado monumeno histórico el 23 de enero de 1973, cambió de uso. Sus extraordinarias estatuas fueron vendidas a instituciones públicas y privadas y en la segunda de´cada del siglo XX el molino inició su franco deterioro. Actualmente está ocupado por mas de 20 familias pobres, quienes han adaptado sus instalaciones -como han podido- para vivienda y funciona además una industria de metal-mecánica en parte de sus ambientes. Los actuales propietarios, residen desde hace muchos años en el extranjero y sólo tienen el propósito de venta.
El MOLSACLA cumple este 23 de enero, 35 años de haber sido declarado monumento histórico. Es notable el abandono, el deterioro y la inidiferencia ante el testimonio de parte de nuestra memoria que no sólo es nuestra sino que la compartimos con la historia del arte italiano.



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